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Despacio para ver Horcajo

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Un paseo por la historia

Retrocede en el tiempo y explora la profunda historia de este pequeño pero poderoso pueblo en el corazón de la Moraña Castellana. Visita los misteriosos tesoros arqueológicos tardo Romanos, explora los restos de la que fue atalaya musulmana y descubre el mítico artesonado mudéjar de la anterior basílica y hoy casi milenaria iglesia de San Julián.


Disfruta tu ruta

Como somos un pueblo de misterioso pasado, hemos considerado que dar un paseo puede ser la mejor manera de descubrir las diferentes etapas de la Moraña histórica.

Partiendo de la más bella Iglesia –SXII- que rinde culto a San Julián, la rica variedad cultural y paisajística de Horcajo promete aventuras a cada paso. Antiguos senderos y secretos a lo largo del camino mientras visitas la historia escondida de los restos arqueológicos de poblamientos celtíberos, posiblemente vacceos, y las construcciones romanas en el entorno de Horcajo de las Torres.

Ríos, llanuras cerealistas, y senderos por los que caminaron primero musulmanes y después emperadores y reinas nos acercan al siglo X a través de la Torre de Yecla, atalaya defensiva musulmana, desde la que vigilaban las incursiones de los cristianos.

En el camino nos uniremos a ríos que cómo auténticas arterias recorren las fronteras de nuestro pueblo, y en sus diferentes tramos constituyen un medio lleno de vida de un gran número de especies animales y vegetales. Increíble para practicar el arte de la observación. Pasarás tus días rodeado de avutardas, olmos, chopos, álamos, sauces, fresnos… que conforman el llamado bosque galería, un medio paradisíaco, sobre todo para las aves. Serás testigo de increíbles vistas y podrás acampar bajo las mismas estrellas que vieron, ya antaño, nuestros conquistadores musulmanes, una auténtica experiencia en la Moraña.

Pero también queremos que aceptes las cálidas bienvenidas y la increíble hospitalidad de nuestro pueblo y nuestras gentes. Haz de Horcajo tu punto de Partida para sumergirte en una ruta histórica hacia el mudéjar. Viajamos por lo tanto a finales del S XII, cuando se decide levantar una impresionante torre en el núcleo principal de nuestro pueblo para defendernos de las incursiones musulmanas, pero también de las correrías de las milicias leonesas, toda vez que Castilla se ha separado de León y las batallas entre ambos son frecuentes, debido a que el Trabancos –nuestro río más emblemático- se había convertido en frontera. Se levanta así una atalaya de proporciones perfectas, una base de 8 x 8 metros y una altura 32m, que se separa en tres pisos por maderas y que sirve como almacén, para refugio de los vecinos cuando venían mal dadas y como campanario de una pequeña iglesia que se construye anexa. El templo se consagra a San Julián, un santo al que la leyenda sitúa como protector de los viajeros al pasar por los ríos. La torre serviría de modelo para otras cercanas como la de San Nicolás de Madrigal, la de Espinosa de los Monteros o la de San Martín de Arévalo. En 1207, los vecinos que pudieron tuvieron que guarecerse en ella, porque el teniente de León Fernán Fernández de Berganza, con tropas de las villas de Alba de Tormes y Salvatierra, saqueó y destruyó el pueblo. -Pero eso es otra historia-.

Pero he aquí que en 1487, siendo ya reina Isabel La Católica, se decide trasladar a su madre, la reina vieja Isabel de Portugal, a Horcajo ante la declaración de una epidemia en Arévalo. Con ella va el Justicia Mayor y gobernador de Arévalo, Gutierre Velázquez de Cuéllar, que se alojó precisamente en casa del hijo de Pedro, Ruy Gómez de Alba, con quien tenía una buena amistad. A la familia de los Velázquez de Cuéllar pertenece también Juana Velázquez de la Torre que, según Cándido Ajo, “se dice fuera de Horcajo”. Fue aya del príncipe Alfonso, hijo de Isabel la Católica, y una de gran influencia en la Corte.

Allí estaremos para ver como este crecimiento en riqueza se manifiesta rápidamente en la iglesia, que recubre su techo con un rico artesonado. Se construye un calvario mudéjar único en España y se encarga a Bartolomé de la Cruz, discípulo de Pedro de Berruguete, siete cuadros para el Altar Mayor, que acabaría el zamorano Gil de la Encina, mientras que del taller de Juan Rodríguez sale la Virgen del Populo y en el de Pedro de Salamanca (o de Juan Bautista Vázquel, ‘El Viejo’ tallan la Virgen del Horcajuelo. Años después, la cofradía de la Vera Cruz encarga a Leonardo de Carrión el Cristo de los Misereres, cuyo primer destino era un humilladero que se construyó en el camino de Medina, hoy desaparecido.

Una vez finalizada la visita histórica, nos perderemos por los antiguos caminos, calles, y callejones para descubrir el paisaje, la arquitectura y la historia de un pueblo que es frontera y cruce de caminos, que vio pasar por sus calles a reyes y poderosos y que sufrió, como tantos otros, la destrucción de la guerra, la risa de las fiestas y la lucha de muchos vecinos por salir adelante. Recorremos la historia, la imaginación y los sueños de los horcajeños y horcajeñas, calentados al hogar de muchas lumbres y al fresco de muchas noches de verano. Y después… los mesones y sus mesoneros que dieron y dan cobijo a los viajeros de antaño y de ahora nos acogen con algunos de los mejores Ruedas y Riberas y deliciosa comida de nuestro terreno.

Y al terminar el día descansaremos en alojamientos ganadores -un sello distintivo de Horcajo-; te ofrecemos propiedades que son expresiones únicas de la región. Una vez que el sol se pone en Horcajo, hemos notado que dos tipos diferentes de viajeros emergen, así que nuestros alojamientos vienen en dos sabores: ¿Quieres noches tan resplandecientes como tus días? En Posada La Casa de las Manuelas encontrarás una increíble expresión de la región. Piensa en un antiguo caserón, en terrazas privadas y en vistas por la que vale la pena perderse. Pero si es tu santo grial una noche de sueño dichoso, nuestros alojamientos son serenos y lo suficientemente “informales” para los viajeros que prefieren que la experiencia de estar despiertos se deje como el plato principal.

Al final del viaje, seguro que también te sentirás como un Horcajeño

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